La intervención del COMFER fue un desafío enorme y una responsabilidad de gran envergadura en un momento muy especial de nuestro país. Llegaba a un organismo devastado por la corrupción y la ineficacia. No sólo no se había hecho prácticamente nada en materia de regulación de las frecuencias sino que la entidad se había convertido en una de las "cajas negras" del menemismo, como definiera el periodista Eduardo Anguita.
La primera resolución que tomé fue la de anular las adjudicaciones de radios que había realizado el gobierno anterior en las últimas dos semanas antes de dejar el poder. La gran mayoría de esas adjudicaciones contenía graves irregularidades que hacían imposible la legalidad de las mismas. A lo largo de seis meses se abrió un proceso de impugnación y revisión, que permitió readjudicar aquellas que se encontraban en condiciones de legalidad y anular las irregulares. En 2 años normalizamos 979 radios, otorgando sus respectivas licencias, por primera vez en casi 20 años de democracia. Comenzamos una revisión exhaustiva de los procedimientos. Se firmó la Carta Compromiso con el Ciudadano para transparentar todos los procedimientos. Se implementó una nueva estructura orgánica, cubriéndose todos los cargos por concurso público. Digitalizamos 20 años de resoluciones con el objetivo de crear el registro único de licencias y controlar las transferencias. Se eliminaron exenciones impositivas, se iniciaron denuncias penales por supuesta evasión fiscal o lavado de dinero en la compra de medios. Creamos el programa "Radios en escuelas rurales y de frontera", instalando 10 radios en escuelas de frontera y habilitando más de 200 radios de escuelas rurales, desarrollando un programa que permitía a los pueblos romper el aislamiento y conformando una herramienta educativa novedosa para los estudiantes y maestros. Firmamos la primera guía de contenidos, en un acuerdo con ATA y los productores independientes, con el objeto de mejorar la calidad de los contenidos y proteger a los niños en el horario correspondiente. En definitiva, realizamos en apenas dos años una serie de modificaciones que le cambió el sentido al organismo y culminamos la tarea con la elevación y remisión al Congreso del Proyecto de Ley de Radiodifusión. Era la primera vez desde 1983 que el Poder Ejecutivo enviaba un proyecto, cuya elaboración y discusión fue amplia, participativa y contó con 7 audiencias públicas en todo el país.
Lamentablemente la ley no se sancionó y hasta hoy es una de las grandes deudas de la democracia.
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