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Acceder a los bienes culturales es un derecho de todo ciudadano y garantizar ese derecho es una obligación de todo funcionario. Creo que esta es una buena ocasión para reiterarlo públicamente.
La Garganta Poderosa grita cada vez más fuerte
La revista de la fuerza social La Poderosa marca una ruptura en la historia de la comunicación de NUESTRAS villas. Con cinco números en la calle y una tirada de diez mil ejemplares demuestra que la autogestión y la independencia, sin condicionamientos comerciales ni políticos, son posibles.

Por Mariela Fraiman

- ¿Cómo nace la idea de La Poderosa?

- La Poderosa se llamaba la moto en la que Alberto Granado y el "Che" Guevara emprendieron un viaje con la mirada de dos adolescentes que habían tenido acceso a muchas más cosas que los más perjudicados. Y que sin embargo decidieron involucrarse en una realidad de Latinoamérica que desconocían en gran parte y que los fue transformando individualmente para buscar enfáticamente una transformación colectiva. Nosotros nos sentimos identificados con ese momento. Y entonces entendimos que los ideales del Che y tanta coherencia tenían que ser un punto de encuentro para renovar esa lucha, para poner de vuelta en marcha La Poderosa. Nos empezamos a encontrar un montón de compañeros con la voluntad de generar un movimiento de izquierda y una fuerza política que naciera desde abajo, sin púlpitos nacionalistas, sponsors comerciales ni sellos partidarios porque creíamos que teníamos un desafío como generación, que era dejar de tirarnos piedras entre los rojos y los azules. Y que, en todo caso, las diferencias que pudiéramos tener en términos electoralistas se pudieran mantener tal cual estaban. Nosotros entendemos que, en todo caso, hay diferencias entre sectores del progresismo que pueden darse en el escalón diez, pero que eso no justifica que no recorramos juntos el uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y nueve.

Desde hace siete años, La Poderosa tiene acción y reflexión, reuniones orgánicas y asambleas barriales y tareas comunitarias todos los días en todas las villas en las que estamos. Y también nos llamamos La Poderosa porque entendemos que el poder no es sólo el poder económico, ni el poder de los medios ni el poder al servicio de los poderosos de siempre. El poder es también el poder popular. Y acá, en estos barrios donde siempre nos han dicho todo lo que no podemos, que no vamos a poder acceder a esto, que no vamos a poder hacer aquello, que no podemos pensar lo otro, nosotros sí podemos. Nosotros nos sentimos poderosos desde el primer día que existe La Poderosa, y mucho más hoy, que tenemos una revista villera, que tenemos un dibujante que era un pibe hecho mierda por la exclusión de la pasta base y que hoy se está recibiendo de chef, viviendo solo y trabajando de dibujante. Es muy injusto ese proceso cíclico que lleva a las personas a la desocupación y a la desesperanza. Creemos que no es casual que las cárceles estén llenas de pobres y que eso se combate con un poder y es el poder del pueblo.

- ¿Cómo se organizó La Poderosa? ¿Cómo se convocó a la gente que participa?

- En el staff de la revista La Garganta Poderosa, que es nuestro brazo literario, vas a encontrar que nuestro redactor jefe es Rodolfo Walsh y nuestros colaboradores son Miguel Sánchez, Julio Cortázar, Roberto Santoro, Carlos Mugica, Ernesto Guevara, Jorge Julio López, Luciano Arruga y treinta mil compañeros detenidos desaparecidos. La Poderosa no nació hace siete años, el 9 de octubre de 2004, cuando surgió esta fuerza social de la que nosotros formamos parte. La Poderosa nació cuando la pusieron en marcha el "Che" Guevara y Granado. Y nació porque en Cuba había algo que se estaba gestando y porque una vez hubo un chabón que se llamaba Marx que escribió algunas cosas piolas a través de las que la humanidad empezó a discutir puntos que, para nosotros, son trascendentales. Sentimos que somos consecuencia de un proceso histórico. Y ese proceso toma forma concreta acá, en nuestra coyuntura, cuando un grupo de compañeros que proveníamos de una clase media, un poco más alta o un poco más baja, vimos que en los medios en los que trabajábamos no podíamos ser funcionales a nuestra lucha. Teníamos que generar un movimiento que verdaderamente pusiera a la vanguardia a los vecinos de estos barrios y a las ideas que brotaran desde acá. Así empezamos a hacer asambleas en Zavaleta, que es donde vivo y donde tenemos la redacción de La Garganta. Y desde Zavaleta empezamos a pensar estrategias para fortalecer al barrio sin debilitar a otros barrios. Nos parecía que las grandes propuestas de financiamiento que recibíamos como colectivo o como asociación civil sin fines de lucro tenían que ver siempre con el detrimento de otros barrios de América Latina y eso no es una solución. Así nacieron las bases de La Poderosa: todos somos voluntarios, trabajamos en barrios que no son los nuestros y todos somos anónimos frente a los medios masivos de comunicación. Hablamos como miembros de La Poderosa para evitar un cooptamiento personal, partidario; acá lo que está a la vanguardia es el barrio. Los que llevan al frente las decisiones editoriales de la revista o las posiciones orgánicas de La Poderosa son las asambleas barriales y no hay otro protagonista que el colectivo. Lo que decimos desde acá es que se puede hacer. Y lo podríamos hacer mejor si tuviéramos las herramientas que nos debería dar el Estado y todavía no tenemos. En especial en la Ciudad de Buenos Aires, donde estamos gobernados por esta gestión tan fascista que comanda Mauricio Macri.

- ¿En qué momento y cómo nace la revista La Garganta Poderosa?

- Si tenemos un responsable mayor debe ser Facundo Pastor. Este personaje abominable para la vida de nuestras villas fue el disparador que nos hizo reflexionar sobre cómo estaban funcionando los grandes medios en relación a nuestras villas. Facundo Pastor hizo un informe para América TV que reflejaba que Zavaleta era poco menos que un desafío a la muerte, que acá todo lo que sucedía tenía que ver con la delincuencia, con la droga y que los pibes eran pirañas. Hay una cooperativa muy respetada por nosotros que se llama Vientos Limpios del Sur. Son muchos pibes de la villa 21 que se recuperaron de la droga y formaron un grupo que hace el barrido y limpieza del barrio. Un director de cine grabó un documental que contaba esta historia y los chicos lo llevaron a los canales de televisión para que lo difundieran. América TV no se hizo eco y, seis meses después, Facundo Pastor utilizó las imágenes de esos chicos trasladando la chatarra de un auto como si fuera un desarmadero ilegítimo en el barrio. A partir de ese informe los colectivos dejaron de parar de noche en la única avenida por la que pasaban. ¿Qué implicaba eso? Que muchos vecinos no podían ir o volver de trabajar. Porque la mamá de Dante, que vive acá al lado, tiene 60 años y trabajaba de empleada en una casa de Santa Fé y Pueyrredón. Y al día siguiente del informe le preguntaron dónde vivía exactamente. Cuando les explicó le dijeron que no fuera más a trabajar y desde ese día ya nunca más tuvo trabajo.

Esto tiene que ver con la estigmatización que generan los medios, con una consecuencia inmediata concreta. A partir de ese informe decidimos movilizar al barrio y nos fuimos a la puerta de América TV a mostrar lo que Facundo Pastor no había querido. Todas las madres cocinaron tortas fritas para repartir gratis a todos los vecinos de Palermo, llevamos a la murga del barrio, el fútbol popular que juegan hombres y mujeres, todos juntos, sin árbitro, empapelamos América con cartulinas que decían "Yo conocí a mi novio en Zavaleta", "Yo aprendí a leer en Zavaleta". Bueno, todo eso salió en Página 12 y en ningún medio más... Entonces dijimos: "Nos gastamos todo esto para que no haya eco en ningún lado. ¿Qué nos queda? ¿Seguir esperando migajas de los grandes medios? No. Hagamos nuestro propio medio, cueste lo que cueste". Y ahí nació lo más interesante, porque La Garganta se convirtió, no sólo en una voz y un momento de ruptura para la historia de la comunicación de nuestras villas, sino también en un motor de financiamiento de las asambleas barriales. En una de las reuniones semanales de La Poderosa con representantes de todas las villas surgió una pregunta: ¿Por qué no hay periodistas villeros? Y no tenemos periodistas villeros, en buena parte, porque los vecinos laburan doce horas por día, o más, y están privados del tiempo para formarse y de los recursos necesarios. Acá nadie puede pagar una universidad privada de periodismo. Y, además, muchas veces a los grandes medios no les interesa lo que hay para contar acá.

Entonces pensamos en dos o tres redactores de cada barrio que pudieran recibir una beca de 500 mangos cada uno, que se iba a bancar con el financiamiento genuino de cada asamblea ¿Qué es el financiamiento genuino? La guita que se recauda haciendo rifas, polleadas, redes, a través de socios anónimos que ponen una moneda para la asamblea. Durante tres meses las asambleas bancaron esas becas para que cada uno de los involucrados se pudiera sostener. En enero salió el primer número de La Garganta Poderosa con una tirada de tres mil ejemplares, de los cuales mil se repartieron de forma gratuita entre los vecinos que participan de las asambleas y dos mil se vendieron afuera del barrio a un costo promedio de diez pesos. Se generó una recaudación de veinte mil pesos y con ese dinero la revista pasó a hacerse cargo de sus propias becas y de la impresión de los tres mil ejemplares de febrero. De esa manera todas las asambleas villeras se ahorraron un presupuesto de mil quinientos a dos mil pesos. ¿Y qué hicieron con esa guita? Dijeron "aumenten la tirada y con estos mil quinientos pesos les compramos setecientos cincuenta ejemplares al costo" -cada revista cuesta 2 pesos-. La villa 31 formó una cooperativa de distribución, vendió las revistas a un promedio de diez pesos y recaudó siete mil quinientos. Así generaron más capital para invertir en aumentos de tirada y para que se generen más fuentes de empleo con nuevas cooperativas. Con esa lógica tiramos tres mil ejemplares en enero, seis mil en febrero, siete mil en marzo, ocho mil en abril y vamos por los diez mil en mayo. Hoy, los chicos que antes cobraban quinientos pesos están recibiendo mil.

- ¿Cuáles son las noticias que, para ustedes, son importantes? ¿Cómo las encaran?

- Las noticias que tienen prioridad son las que tienen que ver con nuestras necesidades, que muchas veces quedan fuera de los medios hegemónicos. El valor agregado que tiene La Garganta es que es una revista pensada desde la cultura villera. Y eso pone de plano un montón de cosas que están postergadas en medios que están pensados para una sociedad de consumo que nos excluye a los que no formamos parte o no tenemos el poder adquisitivo. Hoy los medios hegemónicos hablan del SAME en las villas hasta que se pasa de moda. Y hablan porque se murió Humberto. No alcanzó con que se muriera Pascual un mes antes en la villa 31 Bis. Y no alcanzó con que una revista con cultura villera publicara que teníamos que cerrar la revista rápido porque nos íbamos a llevar a una vecina que estaba pariendo. No alcanzó con que una revista villera publicara que vino Marquitos Di Palma al barrio para conocer a los pibes que estaban aprendiendo a manejar para ser ambulancieros porque no entraban las ambulancias al barrio… Hizo falta que se muriera Pascual, hizo falta que se muriera Humberto. ¿Y entonces por qué no está el caso de Humberto en la tapa? Porque nosotros entendemos que si hoy pusiéramos el caso de Humberto en la tapa, por el grado de alienación, de desinterés y de estigmatización que han generado en nuestros barrios, esa noticia no tendría el mismo grado de receptividad que si lo tiene a Román Riquelme en la tapa hablando de que también es inseguridad lo que pasa con Humberto y Pascual. Lo que tratamos de hacer es valernos de personajes que impactan afuera del barrio y que, por supuesto, no traicionan ideales que para nosotros son fundamentales.

- ¿Quiénes participan en La Garganta Poderosa?

- Ellos aparecen en el staff y son fotógrafos y redactores elegidos por las asambleas vecinales. Todos somos anónimos frente a los medios, pero este grupo de comunicadores populares firma desde su propia subjetividad, con nombre y apellido: Claudio Savanz que es nuestro humorista estrella y filósofo de diez años, Ayelén Toledo, de Zavaleta, Oscar Cristaldo y William Cartagena, de la Rodrigo Bueno, Chino Romero y Dada, de la 31 Bis, y Paola Vallejos, de la 21-24. Y los fotógrafos son Jorge López, de la 31 Bis, Hernán Segovia, de la villa Fátima, y Romina Rosas, de Zavaleta.

- ¿Cómo se distribuye la revista?

- Hay cerca de quince cooperativas de trabajo que distribuyen la revista en el subte, en el tren, en la universidad, en la plaza. Y también se puede encontrar La Garganta Poderosa en un montón de kioscos de distintos barrios. En el sitio www.lapoderosa.org.ar están las direcciones de todos los kioscos y de los canillitas bien gamba que se coparon para que esté la revista.

- ¿Qué medios de comunicación les parecen interesantes?

- En el número que viene hay una nota con Pablo Marchetti, el director de Barcelona, que nos parece una revista alucinante. No se lee mucho en nuestra villa, pero en las reuniones de comunicación la vemos, la discutimos y nos ayuda a pensar. Creo que eso es lo más importante que puede aportar un medio. También nos gustan Sudestada y Mu. También hay muchísimos programas de radio o blogs que se ocupan de contar estas historias. Historias que, generalmente, dejan afuera los grandes medios. Y quiero hacer una salvedad porque, a veces, incluso en esos grandes medios hay muchos periodistas que están dando la misma lucha que nosotros. Nosotros no creemos que tenga que estar dado directamente por el medio en el que trabajan, sino en qué ceden y qué no ceden en esos medios. Si se puede ser funcional a las causas que hay que colectivizar desde esos lugares, es loable y esos son compañeros nuestros.

- Para las tapas han elegido a personas como Riquelme, Ortega, René, de Calle 13, o la Mona Jiménez. ¿Cómo es la relación con ellos?

- Ha sido extraordinario el respaldo que hemos tenido. Yo no sé si a Mirtha Legrand le caería fenómeno salir en la tapa de La Garganta Poderosa, pero gente como Mirtha Legrand no tendría nunca la posibilidad de ser la tapa de La Garganta Poderosa porque no nos interesa lo que representa ni lo que dice. En cambio, los pibes que fueron a Córdoba a hacer la nota con la Mona Jiménez, que es la tapa que viene, no sabés cómo volvieron… Le hicieron la entrevista arriba del Renault 11 en el que el tipo va de recital en recital. O cuando hicieron a René ,de Calle 13. Los llevó al show con toda su familia, se subió a tocar con la remera de La Garganta, le contó a todo el mundo cómo se hacía esta revista y al día siguiente subió al Facebook oficial de Calle 13 que se sentía honrado de ser la tapa de una revista villera. Estos tipos son claves en la lucha que estamos dando y nosotros no creemos que por ser famosos o ricos, necesariamente sean malos. Al contrario, creemos que es fundamental encontrarnos todas las voluntades que estamos entre esos ocho tipos que gobiernan el mundo, los millones que estamos explotados, para que empecemos a escuchar todas las voces que queremos que se escuchen, que son todas.

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