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Acceder a los bienes culturales es un derecho de todo ciudadano y garantizar ese derecho es una obligación de todo funcionario. Creo que esta es una buena ocasión para reiterarlo públicamente.
Baldosas por la memoria
Desde hace seis años, el colectivo "Barrios por memoria y justicia" desarrolla y coloca baldosas artísticas que recuerdan a las personas detenidas-desaparecidas. La experiencia luego se transformó en libro: ya hay dos volúmenes en circulación y un tercero en producción. Gustavo Sales, integrante de la agrupación, le contó a Cultura y medios cómo se gestó la idea y cuál es el espíritu de la iniciativa.

Por Mariela Fraiman



- ¿Cómo surgió la idea de agruparse en el movimiento "Barrios por memoria y justicia" y, específicamente, la iniciativa de colocar baldosas en cada barrio en memoria de los desaparecidos?

- A finales del 2005 nos empezamos a juntar en La Casona de Humahuaca para trabajar la problemática de los derechos humanos, en este caso específico, de los desaparecidos del barrio de Almagro. Y al mismo tiempo, en otros barrios, -en principio éramos 19 barrios- se empezó a hacer lo mismo. Se decidió que el 24 de marzo de 2006, a 30 años del golpe, íbamos a generar un hecho que era colocar unos plotters en las puertas de los lugares donde habían vivido, estudiado o trabajado los compañeros desaparecidos -o donde habían sido secuestrados- y se iban a pegar en la vereda. La idea era hacer una intervención urbana que interpelara a la gente que pasaba para que supiera que estos compañeros habían sido vecinos del barrio y que no eran marcianos que habían bajado: que quedara una marca. Terminó siendo una baldosa y la discusión que se dio tenía que ver con el texto que iba a llevar esa baldosa, porque no queríamos que pareciera una lápida, sino todo lo contrario. Finalmente se decidió que fueran así: "Aquí vivió", "aquí estudió", "aquí enseñaron", "aquí trabajaron", los nombres con las fechas de desaparición, militantes populares detenidos desaparecidos o asesinados por el terrorismo de estado y la firma de Barrios x memoria y justicia, que era la organización que nos contenía a todos.

- ¿Cómo recopilan los datos y la información para, luego, armar las baldosas con los nombres?

- Cuando empezamos a trabajar en Almagro teníamos un listado de 60 nombres a partir del laburo nuestro, de investigar. Luego llegamos a 200 nombres, gracias a los organismos de derechos humanos, la Secretaría de derechos humanos de la nación, madres, hermanos, hijos, familiares, que son los que, en general, nos aportan los datos. Por otro lado, hoy te ayuda mucho el tema de Internet: se contactan con nosotros y nos dicen "mirá, yo tengo a mi hermano que vivía en tal lado y me gustaría poner una baldosa". Al principio habíamos pensado hacerlas por orden alfabético y las hacíamos nosotros, pero después nos dimos cuenta de que no tenía sentido porque no éramos una fábrica de baldosas. Si no teníamos el apoyo y el compromiso de los familiares para hacerlo juntos no tenía mucho sentido. Lo importante es que ellos coloquen los vidrios de colores y las letras con el nombre de su familiar. Después de esa decisión nos empezaron a pedir de otros lados: Mercedes, Sarandí, Ingeniero Ledesma en Jujuy. Dejamos un poco abandonado Almagro por estos pedidos.

- ¿Cuántos barrios de la ciudad de Buenos Aires se ocupan hoy de esta tarea?

- Hoy debemos quedar seis o siete barrios. Pero a todos les pasa lo mismo: les piden para hacer una baldosa en La Boca y si no hay nadie ahí, alguien lo va a hacer.

- ¿Cómo es el proceso de armado de las baldosas?

- Usamos un bastidor de 60x40, que es la medida que tiene las baldosas comunes ,esas grandes, grises. Después es cemento y arena, se le coloca un metal desplegado que es como una redecita de metal para que tenga resistencia y la última capa la hacemos con un ferrite que le da color verde. Las letras son de plástico y van pegadas, luego se colocan los vidriecitos de colores, que son los que realzan y después se les da cinco o seis manos de una laca industrial para que no se deterioren con el sol, la lluvia o la pisada de la gente. Y la verdad es que funciona bastante bien porque tenemos baldosas colocadas desde 2006 y siguen estando.

- ¿Dónde las colocan y cómo se eligen los lugares?

- En general, los lugares los piden los familiares. Nosotros tenemos un listado de dónde vivieron o, por lo menos, los lugares donde fueron secuestrados.

- Hace algunos años, la experiencia "Baldosas X la memoria" se convirtió en libro y ya tiene dos capítulos. ¿Cómo surgió la idea?

- Partió de una iniciativa del Espacio para la memoria, que es un instituto que está compuesto por todos los organismos de derechos humanos -una parte del gobierno nacional y una parte del gobierno de la ciudad-. El gobierno de la ciudad nos ofreció hacer el primer libro y en su momento se hizo una tirada de 5.000 libros, de los cuales no quedó ninguno. Ahora sacamos el segundo y la idea es sacar el tercero. Pusimos el énfasis en destacar qué era lo que le gustaba a cada uno, qué música escuchaba, por ejemplo. Tiene que ver con la alegría de ellos, con su militancia o lo que les fue pasando en sus vidas y no con lo que les ocurrió después.

- ¿Cómo se reparten los libros? ¿Los comercializan?

- No, no se pueden vender. Los libros se regalan -de todos modos, siempre hay alguien que te dice "te dejo 10 o 20 pesos"-. Nosotros consideramos al libro como un material de consulta y por eso lo repartimos en bibliotecas escolares, más allá de los que llegan a la gente.

- Muchos colegios tienen baldosas en sus veredas o su interior. ¿Son ustedes los que se acercan o son alumnos y docentes quienes los contactan? El Nacional Buenos Aires es uno de los ejemplos emblemáticos.

- Fue desde el Centro de estudiantes del Nacional que se acercaron a pedir las baldosas por los desaparecidos del colegio. El Nacional tiene una placa dentro del edficio con los nombres de los desaparecidos, pero nos dijeron que querían que pusiéramos una baldosa. Habíamos colocado hacía un mes las baldosas en el Carlos Pellegrini y en ese momento vinieron Paloma y Maia, del Buenos Aires, para decirnos que tenían ganas de hacerlo. Había que hablar con el rector, porque nosotros exigimos que haya un acto formal, con los chicos en la calle. Finalmente, este jueves 24 de noviembre a las 17 se hará la ceremonia.
Un rato antes, a las 10 de la mañana, ponemos las del Liceo 9, en el barrio de Belgrano. También tenemos hecha la baldosa para el Servicio Meteorológico, en la calle 25 de mayo 658. En total, en Buenos Aires debe haber más de 300 baldosas colocadas.

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