¿Cómo empezó a hacer arte con la computadora?

Lo primero que hice fue la tesis de mi posgrado en Italia. Yo tenía un Atari conectado a un grabador y con eso hacía dibujos. A partir de esto fui a Estados Unidos a ver que se podía hacer, pero nadie me dio una oportunidad. Luego volví a Italia y empecé a trabajar en un estudio con dibujos por computadora pero las cosas que hacía eran para publicidad o marketing y era medio aburrido para mí.

En esa época empecé a hacer con la computadora dibujos que no se podían imprimir, ya que no existía la impresora. Entonces le sacaba una foto al monitor, hacía una obra fotográfica, y con eso iba a las galerías y lo mostraba. Siempre obtenía la misma respuesta: "esto no es ni fotografía ni pintura, no es nada". Empecé en el 85. Y en ese momento nadie utilizaba esa técnica. Ahora la computadora no es ninguna novedad.

¿Cuándo empezó a hacerse conocida su técnica?

Después de mucho andar gané un primer premio en Nueva York con una de mis obras fotográficas, y a partir de allí, se me abrió el camino también en Italia.
A partir de ese instante empecé a trabajar con los dibujos y las computadoras.
Lo que más me atrapó fue poder trabajar tridimensionalmente. Además tenés muchos colores en simultáneo; me gustó.

¿Cómo es el proceso? ¿Sus obras quedan en la computadora o la usa como herramienta?

Yo empiezo haciendo dibujos en la computadora, pero son proyectos que después derivan en otra cosa. Para una escultura, por ejemplo, de Cristal de Murano, hago los planos en la computadora y después los mando a Italia. Me cortan el Murano, me lo traen por partes y acá armo la obra.

O hago bocetos que son la base de un cuadro que después cambia mucho, por que lo pinto. O lo imprimo sobre metal. Para mi es un instrumento. En este momento con la computadora no hay ningún límite. Podés hacer las cosas tan reales que la gente no se da cuenta.

¿En qué se inspira para hacer los trabajos?

Yo creo que uno en la cabeza tiene una computadora de vivencias, recuerdos y experiencias, sueños, cosas emocionales o la cosa de experimentar. A veces investigo en distintos campos, colores, formas. Depende el momento. Las cosas salen.

Empezás a tener un estilo propio y vas profundizando sobre ese tema, por ejemplo la esfera. Ahora estoy muy abocado a eso, porque una vez en Milán me tocó trabajar en un estudió de televisión que estaba basado en círculos y esferas y me gustó mucho. Me pareció un desafío y lo profundicé. La esfera les encanta a chicos y a grandes. Llama mucho la atención porque se mueve y muchos de mis trabajos son de esculturas hechas de esferas. Tiene que ver con la gestación y el universo.

Lo importante para mi es estar siempre experimentando, creando cosas y eso le molesta a la gente del medio plástico porque no te puede encasillar.

¿Le interesa la reacción de los críticos?

No, no me interesa. Lo que más me interesa es lo que piensa la gente, lo que pasa con el público. Mis muestras les gustan, en general, más a la gente que a los críticos.

¿Está haciendo alguna exposición en este momento o preparando alguna?

Terminé hace algunos días una exposición en Uruguay que era gente en la playa. Y estoy haciendo diez cuadros de retratos con tapitas que llevan las máquinas para hacer café. También tengo que hacer un obelisco de 1 metro y 80 centímetros para la reinauguración del Colón.

Por otro lado estoy preparando una muestra sobre los 25 años de arte que cumplo en 2010. Ya había hecho los 10, los 15 y los 20. Va a ser una muestra en el Planetario que se va a presentar en octubre, con cientos de obras en multimedia en la cúpula.

¿En qué consiste la obra que va a hacer para la reinauguración del Teatro Colón?

Sobre la base de un obelisco que me dan puedo hacer lo que quiera. Lo voy a recubrir de leds. Esto se va a exponer en la escalera del Colón, junto a los obeliscos de otros artistas.

Ya había hecho muchas cosas similares como los corazones para la Fundación Favaloro.

¿Le gusta trabajar con luces?

Sí. De hecho, hasta la misma computadora trabaja con luz y la refleja en otros objetos. Yo tengo una obra en Puerto Madero que está toda recubierta de luz.
Me vuelve loco la luz de la ciudad. Cuando llego en avión a Buenos Aires me vuelvo loco.

¿Cuál fue el trabajo más extraño que le hayan encargado?

En el San Martín hice una cosa muy loca. En la época de la dictadura yo tenía programas en Radio Ciudad, que está en el Centro Cultural San Martín. Traducía las canciones que pasaba al aire. Me echaron porque no le gustaba al gobierno de turno y me tuve que exiliar. Cuando volví me pidieron que hiciera y expusiera en el mismo Centro Cultural San Martín el Mural de la memoria, de 10 metros por 5, donde Ernesto Sábato recibía las denuncias de todos los desaparecidos. En la ceremonia oficial yo miraba para todos lados para ver si nos llevaban presos.

¿Cuándo hace una muestra va sólo a la inauguración o va otros días?

Sólo el primer día; después ya no tengo nada más que hacer. Sólo fui varias veces cuando hice la exposición de los 20 años en el planetario, porque eran pocos días y además me sentaba y la compartía con la gente.

¿Le agrega música a sus obras?

Sí, por supuesto. Siempre me gusta darle música a las obras, en especial cuando hago las exposiciones en el planetario.

¿Se siente un artista digital?

No, me siento un artista. No estoy todo el día en la computadora; es mi instrumento. No es lo mismo ver la obra en la pantalla que verla terminada.
Además creo que una persona por el sólo hecho de saber usar la computadora y hacer dibujos no es artista. El nombre va a ir cambiando y no siempre se va a llamar arte digital.